


Destacó la sabia integración de las técnicas italiana y francesa, siguiendo una trayectoria definida por su gran exigencia y disciplina, la importancia concedida a los números de conjunto y al pas de deux, logrando coreografías espectaculares. Creó más de cincuenta títulos. Su interés por el folklore español se manifiesta en Don Quixote, pero fueron especialmente sus colaboraciones con Glazunov y Tchaikovsky las que le erigieron como modelo para la posteridad. Los auditorios de todo el mundo siguen disfrutando de sus creaciones para El lago de los cisnes, La bella durmiente y El Cascanueces. Un recuerdo para el maestro.